Empieza la temporada del tomate!! Ahora los tomates saben a tomates, sobretodo si los compras directamente a los campesinos, entonces sabes de donde provienen sin ninguna duda.
Nosotros tenemos la suerte de vivir cerca de varios campos de cultivo donde los campesinos venden sus frutas, verduras incluso huevos recién puestos todo con excelente sabor y a muy buen precio. Seguro que en los mercadillos de pueblo encontraréis muchos puestecillos que venden sus propios productos, a mi me encanta pasearme por un mercadillo y poder elegir todo tipo de fruta y verdura de temporada.
Esta receta que presento es de tomates confitados y son muy fáciles de preparar, lo único que requieren es un poco de tiempo, porque sólo con mucha paciencia se obtiene un resultado excelente, y es una manera ideal de disponer de un comodín en la nevera que os puede acompañar tanta variedad de platos. Estos tomates que preparé son unos de pera que compré en el mercado y aproveché otros en rama que tenía en la nevera.
Esta receta que presento es de tomates confitados y son muy fáciles de preparar, lo único que requieren es un poco de tiempo, porque sólo con mucha paciencia se obtiene un resultado excelente, y es una manera ideal de disponer de un comodín en la nevera que os puede acompañar tanta variedad de platos. Estos tomates que preparé son unos de pera que compré en el mercado y aproveché otros en rama que tenía en la nevera.
Estos tomates los podréis conservar en la nevera un par de semanas y se pueden usar como acompañamiento en una pizza, en ensalada, en una pasta, incluso con alguna carne, pero como están más deliciosos, es sobre una tostada, y poder deleitarse con su sabor, simplemente los describe una palabra, Exquisitos!
Y ahora a envasarlos!!
Tomates confitados
Ingredientes:
. 6-8 tomates (dependiendo del tamaño)
. Aceite de oliva
. Sal
. Azúcar
. Vinagre balsámico de módena
. Hierbas ( orégano, albahaca, sálvia, romero, tomillo..)
Preparación:
Se calienta el horno unos 180º mientras cortamos los tomates en rodajas y los disponemos sobre un papel vegetal en la fuente del horno.
Los rociamos con aceite, sal, azúcar y nuestras hierbas, las que tengáis en casa servirán. Y por último los regamos con el balsámico.
Los metemos en el horno y lo bajamos a 80 -100º dependiendo del horno y allí los dejamos como mínimo 2 horas, comprobando que no queden muy tostados.
Una vez estén medio secos los metemos en un envase esterelizado y los cubrimos con un poco de aceite, ahora los podremos conservar en la nevera por un par de semanas, ideales en cualquier ocasión.